Insuficiencia cardíaca

La insuficiencia cardíaca término se usa comúnmente en analogía con el término insuficiencia cardíaca. La insuficiencia cardíaca (HF) es un síndrome clínico complejo que se produce cuando una anomalía de la altera funcional o estructural su capacidad de contraerse o relajarse corazón. Por lo tanto, el corazón es incapaz de bombear la sangre en cantidades suficientes para satisfacer las necesidades metabólicas del cuerpo o lo recibe a través de una sobrecarga de trabajo. La insuficiencia cardíaca es el punto de llegada para muchas enfermedades comunes: la enfermedad isquémica cardíaca, cardiomiopatías, miocarditis, enfermedad cardíaca valvular, hipertensión arterial, la radio y quimioterapia, el uso de sustancias tóxicas. La disfunción ventricular se desencadena por un daño miocárdico estructural que, en la etapa final, vacila en la dilatación ventricular con la consiguiente reducción de la capacidad contráctil. Los síntomas y signos de insuficiencia cardíaca son fundamentales: astenia, disnea, fatiga, retención hidrosalina y la presencia de edema periférico. Estos eventos pueden limitar la tolerancia al ejercicio. El sistema de clasificación más comúnmente utilizado para cuantificar el grado de deterioro funcional causada por la insuficiencia cardíaca fue desarrollado por la New York Heart Association (NYHA). Esta clasificación asignada a los pacientes a una de las cuatro clases funcionales de acuerdo con el nivel de ejercicio necesario para que los síntomas se manifiestan. El estudio diagnóstico de pacientes con insuficiencia cardíaca comienza la exploración física y anamnesis y haga uso de pruebas instrumentales y química de la sangre para caracterizar la función y la estructura del miocardio (ECG, ecocardiograma, RX-pecho) y para evaluar la capacidad de ejercicio de paciente (prueba cardiopulmonar). En los casos específicos son de exámenes de utilidad particulares nivel II (angiografía coronaria, MRI, cateterismo cardíaco derecho). El tratamiento de la insuficiencia cardíaca está dirigido a mejorar los síntomas, para evitar la progresión de la disfunción cardíaca y reducir la mortalidad. Dado que la insuficiencia cardiaca es un síndrome complejo, el enfoque terapéutico requiere diferentes estrategias, dirigidas a diferentes objetivos. El tratamiento implica una serie de recomendaciones generales sobre el ajuste de estilo de vida, el tratamiento farmacológico con el uso de varias clases de fármacos (inhibidores de la ECA / ARBs, B-bloqueantes, diuréticos, antagonistas de aldosterona, nitratos, antiplaquetarios y anticoagulantes, etc. ) y las medidas no farmacológicas (terapia de resincronización, ICD de implantación, etc.).

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